¿Tú dentista habitual se ha ido de vacaciones? ¡No entres en pánico! Aquí tienes una guía definitiva para sobrevivir a cualquier urgencia dental.

Ya tienes las maletas en el coche y vas camino de la playa. Todo el año esperando a este momento. Incluso te has hecho un selfie cargando las maletas en el coche para dar envidia a tus amigos de facebook. Pero de repente notas un dolor agudo en una muela de atrás. A dos horas de llegar a la playa el dolor empieza a ser muy intenso y tienes que parar en una estación de servicio a tomarte un ibuprofeno a ver si se te pasa. Y sin ser adivino, ves tu futuro en las dos próximas semanas. Vas a estar sin poder tomar helados, beber cerveza o comer tu comida favorita. Tranquilo. Yo te voy a explicar que puedes hacer para saber que te pasa y como puedes solucionarlo si no tienes acceso a tu dentista habitual.

En primer lugar debes saber que un dentista es insustituible. Es decir su trabajo es muy específico y no lo puede hacer un protésico, ni un farmacéutico te puede recetar medicamentos específicos para el dolor dental. Los dentistas estamos muy acostumbrados a ver como muchos profesionales de otros gremios se meten en nuestro campo, pero eso lo comentaremos en otro post. Sabiendo esto nuestro único aliado es el médico de urgencias del centro de salud en el que nos encontremos de vacaciones. El es el único que nos puede recetar antibiótico si fuera necesario, y nunca bajo ningún concepto deberíamos tomarlo por nuestra cuenta.

En primer lugar hay que identificar el dolor. Hay que saber si el dolor es agudo, o crónico. El dolor agudo es un dolor puntual, muy fuerte y que se asocia a un estímulo. Ese estímulo puede ser frío, calor o un dolor al morder. El dolor crónico es un dolor que es muy flojito y que se prolonga en el tiempo. Luego hay que identificar si el dolor es localizado o difuso. Si tienes clara la pieza que te provoca el dolor es localizado. Si por el contrario, el dolor se extiende a una zona de la cara, o incluso se refleja en otras piezas el dolor es irradiado. Para poner un ejemplo podemos decir que el dolor irradiado es un dolor difuso que comienza en el  maxilar superior y se pasa a la mandíbula.

 Una vez que tenemos esto definido tenemos que saber si el dolor es dental o periodontal. Si el dolor es dental, suele ser difuso e irradiado. Si el dolor es periodontal, el dolor suele ser localizado.

Centrando el diagnóstico un dolor agudo, difuso y provocado por un estimulo, puede ser producido por una caries dental mas o menos profunda. Si acudes a tu medico de urgencia y lo identifica como una pulpitis aguda reversible, el te lo tratará con antiinflamatorios como ibuprofeno. Y cuando puedas acudir a tu dentista, si los síntomas siguen siendo iguales con un empaste o incluso un empaste con una pequeña protección para la pulpa cederá.

Si el dolor es difuso y aparece sin ningún estímulo, pudiendo ser agudo o crónico, y no localizado, la causante del dolor puede ser una pulpitis irreversible. En ese caso la única opción viable sería una endodoncia. Tu médico de urgencia debería recetarte antibiótico y tu dentista debería practicarte una endodoncia lo antes posible.

Si el dolor es localizado, agudo y se produce sobretodo al morder, es muy posible que sea un dolor periodontal. Tu médico de urgencias te podrá recetar antiinflamatorios tales como ibuprofeno. Tu dentista puede aliviar tu dolor rebajándote la altura de la pieza en cuestión.

Si tu dolor es localizado, pero se extiende a todas las piezas de una arcada, las encías están enrojecidas, y muy sensibles al tacto, es posible que tengas una infección aguda de las encías. Tu médico de urgencias puede recetarte un tratamiento antiinflamatorio, y tu dentista debería realizarte cuanto antes una limpieza de urgencia y debería valorar la posibilidad de realizarte curetajes si tienes patología periodontal. La patología periodontal y su diagnóstico será tratado en otro post mas adelante.

Ya has ido a tu médico de urgencias y gracias a tu diagnóstico tentativo ha decidido que hay que practicarte una endodoncia. Para que estas vacaciones no pases un mal rato te ha recetado antibiótico y te ha pedido que acudas a tu dentista cuanto antes. Las vacaciones serían casi perfectas si el médico de urgencia no te hubiera dicho que durante la semana que estés tomando el antibiótico no puedes beber cervezas. ¡Váya suerte la tuya! Bueno por lo menos puedes disfrutar de una maravillosa puesta de sol con tu suegra al lado. 

 

¿Tú dentista habitual se ha ido de vacaciones? ¡No entres en pánico! Aquí tienes una guía definitiva para sobrevivir a cualquier urgencia dental.